Doctora en Biociencias, Mtra. en Psicología con Orientación en Neuropsicología

El trastorno del espectro autista (TEA) es una condición del neurodesarrollo caracterizada por dificultades persistentes en la comunicación social y patrones de comportamiento restringidos y repetitivos.
Su presentación es heterogénea, variando en severidad y necesidades de apoyo. Suele identificarse en la infancia, aunque puede diagnosticarse más tarde. Entre los signos se incluyen alteraciones en la interacción, intereses intensos y sensibilidad sensorial. La etiología es multifactorial, con componentes genéticos y ambientales.
El abordaje requiere evaluación interdisciplinaria y planes individualizados, incluyendo intervención conductual, apoyo educativo y orientación familiar, con el objetivo de potenciar la autonomía y la calidad de vida de forma.